En este blog no podía faltar una reseña sobre la nueva canción de Porta y Rorro, Luz de gas, que habla sobre cómo es una relación con alguien que tiene Trastorno Narcisista.

Hay muchas personas que hablan de narcisismo sin saber realmente de qué se trata, nombran los síntomas superficiales o lo confunden con tener una persoalidad engreída y arrogante, algo más parecido al mito de Narciso que a la realidad.

Creo que esta canción y el videoclip bordan al milímetro lo que siente una víctima al lado de un compañero con Trastorno Narcisista. No voy a comentar cada frase de la letra, pero sí me gustaría compartir algunas observaciones generales:

 

  • Al empezar el vídeo, el narcisista parece totalmente inofensivo y se muestra muy amable en el trato con los demás. ¡Tiene una versión para sus amigos y otra para su pareja!
  • En cuanto se va acercando a la puerta de casa, vemos que las paredes empiezan a estar desconchadas. Todavía no se ve cómo está la casa por dentro pero se puede intuir que algo ha cambiado respecto al resto de la portería. Esto me hace pensar en esas pequeñas incongruencias que una víctima pasa por alto al principio de una relación así, todas esas cosas que no acaban de cuadrar pero a las que decide no prestar atención.
  • Cuando entra en casa, vemos que está todo hecho un desastre. No es un desorden normal, son prácticamente ruinas. Aunque entiendo que se trata de una metáfora, no son pocas las personas que me han hablado sobre el desorden y el caos que hay en casa de su pareja narcisista. Al final, cada uno reproduce en su ambiente lo que lleva dentro.
  • Dentro de casa está su víctima, totalmente mimetizada con el ambiente y sin apenas fuerza vital. Su mirada y su aspecto general lo dicen todo: está muerta en vida, sola, desangelada y envuelta en una gran confusión. Ella no tiene nada más que dar, él es un extraño que ha absorbido hasta la última gota de su personalidad.
  • Vemos varias escenas en las que el maltratador juega con las bombillas, hablando de dos temas relacionados con ello: la manipulación llamada luz de gas (que consiste en hacer dudar a la víctima de su propia percepción) y el robo metafórico de la luz interior de ella.
  • Ella sale en el sofá con un cubo de palomitas y totalmente absorbida por una película. Él está a su lado pero parece estar controlando la situación más que viendo la película con ella (como dice la letra “Él es el guionista, la protagonista, tú”).
  • En varias ocasiones, se la ve a ella quieta mientras él se mueve por todas partes y cambia de estado de ánimo. Eso describe una fase avanzada de la relación: la víctima ha adquirido un equilibrio en ese tipo de vida y ha aprendido a quedarse inmóvil, mientras gestiona como puede la vorágine de dolor con la que carga y él sigue con su inestabilidad emocional y sus reacciones desproporcionadas.
  • Me parece muy significativo que la voz de Rorro se pierda un poco entre la música. En algunos momentos, incluso, es difícil entenderla. Es como si su voz (su opinión, su alma) estuviera difusa y entremezclada con la situación y hubiera perdido su fuerza, del mismo modo que una víctima la pierde.
  • Cuando el protagonista obliga a sonreír a su víctima a pesar del maltrato, queda claro que ella no tiene ni derecho a sentirse mal: debe ser fuerte y mostrarse sonriente. En las relaciones que he tratado, muchas veces, el maltratador genera celos en la víctima fijándose en otras personas que “sí son divertidas y están felices, no amargadas o débiles”.
  • Hablan de soledad y de no entender nada, de no saber en qué momento ella dejó de ser interesante para él y despertó esa versión tan horrible. Es algo muy común en este tipo de víctimas, pensar que es culpa suya y que podrían tener una relación magnífica si no fuera porque ellas han decepcionado a su pareja.
  • La letra me parece tremendamente acertada. Describe los síntomas del Trastorno Narcisista (incluso dice la palabra narcisista) y la dinámica general a la perfección (engaño, ciclo de violencia, perdón, expectativas de cambio). Incluso, diría que el personaje descrito tiene algunos toques psicopáticos.
  • Rorro lleva una sudadera de Vincent Van Gogh, un artista que, según dicen algunos estudiosos, tuvo una vida sentimental muy complicada y con grandes problemas de celos. Algo que, en mi opinión, podría tener que ver con lo que expresan en la canción: algunas personas dan una imagen brillante fuera de casa y cambiar en la intimidad.
  • Como guinda final, habla de lo difícil que es que crean a una víctima y desmiente que se trate de una relación llena de física y química: “se llama dependencia”, dice Porta. Y es que, muchas veces, las víctimas se acostumbran a unos altibajos y a una intensidad emocional que acaban describiendo como magia, pero que son parte de una adicción y de una pesadilla.

     

    Si has pasado por una relación así, como protagonista o como ser allegado, esta canción no te dejará indiferente. De hecho, se nota mucho que no se trata de una canción hecha con la ayuda de un manual diagnóstico, sino con conocimiento de causa.

    ¡Un gran trabajo de Porta, de Rorro, de todo el equipo y de la persona que pudo expresar tan bien esas ideas para que fueran plasmadas en una canción!

 

¿Has escuchado la canción? ¿Has tenido alguna experiencia parecida a la que se describe en ella? Comparte tu experiencia y deja un comentario.

¡Un abrazo!

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